El consumo de sustancias psicoactivas como las drogas es probablemente una de las actividades más antiguas del ser humano.La importancia del espacio psíquico para la especie humana , es con seguridad el motivo por el que estas conductas han tenido y siguen teniendo una alta frecuencia en todas las sociedades. Los seres humanos han usado psicotrópicos para los más diversos fines: mejoría del estado de ánimo, control de la ansiedad, del dolor, comunicación con una realidad no ordinaria, socialización y un simple bienestar. Ninguno de estos estados y usos parecen ser un problema social.
Brooks: Enganchado a las drogas
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Este es un espacio para profundizar y analizar aspectos importantes de los procesos de tratamiento y recuperación de drogodependencias. El objetivo es ayudar a los pacientes, sus familias y profesionales en su práctica cotidiana para que puedan conocer las iniciativas de quienes comparten sus mismas inquietudes profesionales y sociales. Los contenidos quieren ser compartidos con otros recursos similares, sirviendo de encuentro entre quienes comparten el mismo interés o parecida tarea.
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domingo, 14 de febrero de 2010
jueves, 11 de febrero de 2010
Historia de una adicción
Dejé las drogas, pero no las adicciones
Qué triste que sea así el proceso de recuperación, pero sería más triste quedarse en el suelo, en la caída, esperando que llegue la ayuda del cielo".
Víctor Hugo Sánchez
http://sdpnoticias.com/sdp/columna/victor-hugo-sanchez/2010/02/08/580463
"Tengo 2 semanas yendo a una clínica para reducir de peso. El proceso comenzó hace un mes y medio, cuando me decidí y me convencí que debía cuidarme, así que en este lapso llevo cerca de 7 kilos menos.
¿Qué tiene esto qué ver con las adicciones? Mucho.
Me explico.
Y aclaro: haber dejado las drogas no me ha convertido en héroe ni en súper hombre, nunca he pretendido eso ni más ni menos. Al escribir mi historia, simplemente he querido que alguien en la misma situación entienda que hay salidas, y cuento todo esto porque así como deje las drogas, quizá dejé una dependencia y la cambié por otra: la comida. Tan mala una como la otra. Finalmente, dependencias, anclas que nos ponemos para detenernos, para complicarnos.
Y viene a colación todo esto porque este fin de semana viví uno de los procesos similares de recaída que había experimentado cuando comencé a dejar la droga: miedo, escondido tras diversas máscaras, pero miedo, finalmente.
“Contento” por mis primeros 7 kilos menos, el sábado me engañé, como cuando la droga, y pensé una estupidez, como las que pensé los primeros 4 años de rehabilitación: “pues ya me merezco un gramito, ¿no? Ya la dejé tanto tiempo, que un gramo no me hará daño”.
Qué tonto.
Así, el sábado me di un buen atracón de comida, bebida, botanas, pasteles… Ay, qué tonto, en serio. Y esta vez, como aquellas en que recaí en la droga (mi proceso para dejarlas, he contado, fue de poco más de un año), al día siguiente de mi comilona desperté con una conciencia plena que me hizo cuestionarme: otra vez, ¿miedo a estar bien, a vivir mejor? ¿Tan anclado estoy a mi miedo? ¿Tan poco me quiero?
No, esta vez no me he lacerado ni me he castigado. Nada malo he hecho. Recaer no es una gracia, ciertamente, pero es parte del proceso de recuperación. Lo que no se vale es usar este pretexto parta caer y caer infinidad de veces.
Recaer no es vencerse; recaer es válido cuando se cae con plena conciencia de querer levantarse, de querer comenzar de nuevo, de nunc dejar de intentarlo. Sí, el fin de semana cometí un error que estoy trabajando y que me lleva, nuevamente, a intentarlo, a no tener miedo de sentirme bien, a no sentir miedo de cuidar mi salud, a no tener miedo de salir de esta zona de “confort” que representa el sobrepeso. Una vez más emprendo una batalla conmigo mismo, a no dejar que mi mente boicoté este proceso de superación. Esta vez, igual que hace 8 años, cuando dejé las drogas, volveré a intentarlo, con una plena conciencia de querer mejorar mi estilo de vida. Hace 9 años, poco más, inicié el proceso de recuperación para dejar de consumir cocaína, y no fue una, sino muchas las veces que recaí, absurdamente, cuando parecía que llegaba al final del túnel y veía la luz, zás, un gramo, otro gramo… un golpe, otro golpe, otra caída.
Qué triste que sea así el proceso de recuperación, pero sería más triste quedarse en el suelo, en la caída, esperando que llegue la ayuda del cielo".
Víctor Hugo Sánchez
http://sdpnoticias.com/sdp/columna/victor-hugo-sanchez/2010/02/08/580463
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lunes, 11 de mayo de 2009
El proceso de cambio en la adicción a la heroina; la experiencia de profesionales y los relatos de vida de adictos

Conversando con un lector de este blog me comentaba que echaba en falta las experiencias personales de los protagonistas pricipales. Estuve de acuerdo. Así que os ofrezco las publicaciones que conozco sobre esta cuestión, si conoceis otras escribirme o bien podeis publicar aquí vuestras propias experiencias en el tratamiento o rehabilitación de drogodepndencias.
"Partimos de la concepción del cambio en adicciones como un proceso y no como un suceso dicotómico en el que se pasa del uso continuado de la sustancia a un estado de abstinencia permanente. Los objetivos de la presente investigación son tratar de aprehender los factores psicosociales que intervienen tanto en los procesos de adicción, como en los de cambio en el estilo de vida en la adicción a la heroína y profundizar en el conocimiento de la forma en que inciden los elementos psicológicos, terapéuticos y del entorno en el proceso de recuperación e integración social. Las entrevistas en profundidad (EP) a cinco profesionales de la psicología con contrastada experiencia en este campo y los relatos de vida (RV) de cinco heroinómanos, cuyo periodo adictivo transcurrió durante la década de los ochenta, están más de tres años deshabituados y con un evidente cambio de estilo de vida, son los métodos utilizados para analizar los conocimientos adquiridos a través de la experiencia profesional o personal. Las EP nos muestran los aspectos personales, sociales y relativos a la sustancia, previos, durante y posteriores a la abstinencia favorecedores o dificultadores (en ningún caso imposibilitadores) del inicio y mantenimiento del cambio de estilo de vida en función de su número, ponderación e interacción en un espacio y en un tiempo. Con los RV vislumbramos además, toda la riqueza de matices de una vida plagada de vivencias y una contextualización histórica del curso vital de los interlocutores.
No es posible establecer el perfil del toxicómano que permita predecir su evolución hacia la recuperación a partir de los diferentes factores aportados, observados y analizados. Sí es posible determinar un historial, unas circunstancias tanto personales como sociales, concretas que en un momento de la evolución de la conducta interaccionan consiguiendo un equilibrio compensado entre sus deseos de cambio, sus recursos personales y de apoyo que le permiten progresar hacia la recuperación. La existencia de una conjunción de algunos factores propiciatorios que vayan combinándose y fortaleciéndose a lo largo del proceso y cimentando los iniciales deseos de cambio provocados por una forma de vida que resulta insoportable hará que las posibilidades sean mayores, y que más factores negativos implican mayor dificultad para consolidar el cambio, incluso en los casos en que la motivación es elevada. Los factores psicológicos y sociales son mucho más relevantes en el mantenimiento de la abstinencia y el cambio de estilo de vida que los factores relativos a la sustancia. Encontramos variables psicosociales previas a la adicción, que en si mismas y por su influencia en la configuración de la personalidad, cumplen un papel clave en la posterior recuperación: la transmisión de valores, la cohesión familiar, la edad y el motivo de inicio, la salud mental, las relaciones de iguales, etc. Así mismo, un mayor nivel de integración social previo y durante la etapa adictiva se revela como un elemento favorecedor del cambio.
Durante la etapa de tratamiento el apoyo social (institucional y del entorno más íntimo) aparece como un elemento necesario para cimentar el cambio tanto por las propias transacciones de ayuda como por la necesidad de tener personas en las que apoyarse y a través de las cuales se justifique una parte del esfuerzo y la perseverancia. Las familias cohesionadas que establecen límites claros, flexibles consistentes y coherentes con los valores familiares y cuyas relaciones se basan en el afecto constituyen un apoyo en la recuperación, mientras que las muy patológicas pueden entorpecer el proceso. Así mismo, la motivación interna o externa, la autoeficacía percibida, las expectativas de éxito, las ganancias anticipadas o vividas etc., constituyen aspectos personales positivos para el cambio mientras que la comorbilidad psiquiátrica entorpecerá en mayor o menor medida el proceso. No obstante, debemos tener en cuenta, que el criterio relativo a la inserción social, en la selección de la submuestra de los toxicómanos recuperados, excluye a los que sufren psicopatología aguda, pues la propia enfermedad mental, no les permite normalizar su vida aunque consiguieran mantenerse abstinentes. Ningún tratamiento se revela como el más potente o ideal para todos los casos y en diferentes situaciones sino que se apuesta por los programas individualizados atendiendo a la demanda y, a la realidad personal y social de cada individuo. Cuando exista carencia de recursos personales y/o sociales es mejor recurrir a programas con objetivos menos ambiciosos y más a largo plazo. La experiencia acumulada durante las etapas previas de deshabituación y la propia recaída supone un aprendizaje y por la experiencia que aportan le pueden preparar para un próximo intento.
La integración laboral es un criterio de integración social fuTesisndamental pero no el único ni el prioritario a corto plazo. A menudo, la incorporación precipitada al mundo laboral constituye un factor de riesgo de recaída, debido a la disponibilidad de dinero. Un análisis exhaustivo del devenir en la etapa post-abandono, nos permite inferir que no solo se ha conseguido la extinción de la conducta adictiva, sino también consolidar el cambio de estilo de vida y la estabilidad de una vida satisfactoria en un entorno social normalizado. Es posible concluir el proceso de recuperación y, vivir emocional y afectivamente al margen del pasado sin necesidad de llevar una vida rígida y estructurada, empleando frecuentemente estrategias de afrontamiento, por temor a una recaída".
"El proceso de cambio en la adicción a la heroína: un análisis a través de metodologías cualitativas". Tesis disponible en
http://www.tdr.cesca.es/TESIS_UV/AVAILABLE/TDX-0713104-133913//albiach.pdf
Autora Albiach Catala, Maria Carmen
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martes, 24 de marzo de 2009
Adolescentes y Abuso de Sustancias 2

Seguimos con la serie de audios del programa con sentido común en las adicciones del Dr Cantú. En esta parte se narran los inicios del consumo, las estrategias de engaño o simulación de las primeras intoxicaciones, actitudes, identificaciones, percepciones y valores en juego. Relaciones y agrupación con iguales que comparten la misma actividad. Consecuencias en las relaciones sexuales, rendimiento escolar, etc. Respuestas familiares ante estas primeras experiencias y modo de relación con la familia para justificar y mantener la conducta. La ilusión de control sobre el consumo y el proceso de escalada.
Parte 1
Parte2
Serie disponible en http://www.consentidocomun.com.mx/?cat=10
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sábado, 7 de febrero de 2009
¿Para qué la conducta adictiva?
Las personas creen hallar en el consumo un alivio para el aislamiento y la soledad emocional, una posibilidad de evadir por un tiempo ciertos sentimientos y dolores muy profundos… Poseen la ilusión de control sobre aquellas situaciones de su vida que viven como ingobernables. En apariencia la conducta adictiva insinúa una aparente parálisis del tiempo, la detención del dolor y el conflicto o sentimiento de impotencia irresoluble.
Modificado de Washton y Boundy
El método adictivo
Recordemos que en la etapa inicial la identificación adictiva se ve menos amenazante y más amigable. Esta conforma lo que se llama recuerdo eufórico -recuerdo del aspecto placentero del consumo y negación u olvido del dolor-. En la etapa inicial consumir y lograr el cambio de humor provoca diversión, excitación, ideas nuevas, estímulos. No es sino hasta la siguiente etapa cuando el consumo empieza a perder la parte seductora. La persona consume más y más para encubrir y escapar del dolor y la frustración creados por el proceso adictivo. Cuanto más progrese la enfermedad, más complejo y rígido se volverá el sistema engañoso. El sistema de creencias adictivo sustenta a la persona y se desarrolla como un estilo de vida.La adicción trabaja muy bien creando dolor, miedo, vergüenza, soledad y rabia. Crea la necesidad de alivio prometiendo que éste se encuentra en el cambio del estado de ánimo que se produce con el consumo. En este momento, la adicción tiene el control total. Vivir la adicción ya no produce placer. Aún produce cambios en el estado de ánimo pero con demasiado dolor como para escapar. El aspecto mágico de la adicción empieza a romperse bajo la tensión porque la persona vive una sobrecarga emocional. El consumo puede volverse aburrido y ritualizado. La capacidad de enfrentar los problemas es ineficaz. Resolver problemas emocionales va en contra del proceso adictivo. Las cuestiones no resueltas se ven como pretexto para vivir la adicción. La paranoia es resultado de que el adicto se cuestione todo y a todos, ¿por qué?. Ésta se convierte en una pregunta tortuosa, constante e interna, que se torna en la ansiedad que experimentan los adictos en esta etapa tardía y puede durar de instantes a días. Aquellos que entran en esta etapa de ansiedad sienten que el mundo entero se ha vuelto contra ellos y a nadie le importan, y aun peor, no le agradarán a nadie nunca más. Este aspecto de la adicción puede ser devastador para el adicto.La persona se vuelve totalmente temerosa de la intimidad y se aleja de cualquier signo a que se le acerquen. Los adictos creen que los demás son la causa de sus problemas. Piensan que la gente no los puede entender, entonces hay que evitarlas; sin embargo se molestan si los abandonan. El aislamiento y la soledad crean un centro que se conecta emocionalmente con otros. Tienen pánico de terminar solos.
El método adictivo
Recordemos que en la etapa inicial la identificación adictiva se ve menos amenazante y más amigable. Esta conforma lo que se llama recuerdo eufórico -recuerdo del aspecto placentero del consumo y negación u olvido del dolor-. En la etapa inicial consumir y lograr el cambio de humor provoca diversión, excitación, ideas nuevas, estímulos. No es sino hasta la siguiente etapa cuando el consumo empieza a perder la parte seductora. La persona consume más y más para encubrir y escapar del dolor y la frustración creados por el proceso adictivo. Cuanto más progrese la enfermedad, más complejo y rígido se volverá el sistema engañoso. El sistema de creencias adictivo sustenta a la persona y se desarrolla como un estilo de vida.La adicción trabaja muy bien creando dolor, miedo, vergüenza, soledad y rabia. Crea la necesidad de alivio prometiendo que éste se encuentra en el cambio del estado de ánimo que se produce con el consumo. En este momento, la adicción tiene el control total. Vivir la adicción ya no produce placer. Aún produce cambios en el estado de ánimo pero con demasiado dolor como para escapar. El aspecto mágico de la adicción empieza a romperse bajo la tensión porque la persona vive una sobrecarga emocional. El consumo puede volverse aburrido y ritualizado. La capacidad de enfrentar los problemas es ineficaz. Resolver problemas emocionales va en contra del proceso adictivo. Las cuestiones no resueltas se ven como pretexto para vivir la adicción. La paranoia es resultado de que el adicto se cuestione todo y a todos, ¿por qué?. Ésta se convierte en una pregunta tortuosa, constante e interna, que se torna en la ansiedad que experimentan los adictos en esta etapa tardía y puede durar de instantes a días. Aquellos que entran en esta etapa de ansiedad sienten que el mundo entero se ha vuelto contra ellos y a nadie le importan, y aun peor, no le agradarán a nadie nunca más. Este aspecto de la adicción puede ser devastador para el adicto.La persona se vuelve totalmente temerosa de la intimidad y se aleja de cualquier signo a que se le acerquen. Los adictos creen que los demás son la causa de sus problemas. Piensan que la gente no los puede entender, entonces hay que evitarlas; sin embargo se molestan si los abandonan. El aislamiento y la soledad crean un centro que se conecta emocionalmente con otros. Tienen pánico de terminar solos.
Con aportes de Raúl Alvarado y Cristina Meyrialle
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viernes, 23 de enero de 2009
sábado, 10 de enero de 2009
sábado, 15 de noviembre de 2008
martes, 4 de noviembre de 2008
Neurociencia de las Adicciones
¿Cómo es el proceso cerebral mediante el cual, el consumo de una sustancia evoluciona en algunos individuos hacia pautas compulsivas de búsqueda y consumo a expensas de la mayoría de las demás actividades?.
¿Qué hace que sea tan grato sentirse diferente, experimentar emociones nuevas, cambiar la percepción consciente de la realidad circundante y romper con lo cotidiano? y ¿cual es la causa de su incapacidad para dejar de tomar la sustancia?.
En ocasiones el sistema falla: Las actividades normales dejan de satisfacer. Las necesidades se hacen insaciables. Las insistentes exigencias del cuerpo te fuerzan a una repetición incesante de las acciones que le dieron alivio como rituales de autocomplacencia. El uso repetido de sustancias psicoactivas involucra e intensifica anormalmente los sistemas biológicos que han evolucionado para guiar y dirigir el comportamiento hacia estímulos cruciales para la supervivencia.
Durante el desarrollo del trastorno adictivo, el valor motivacional de la droga es mayor que el de cualquier otro reforzador natural y además, deja de estar en función de las necesidades del organismo.
¿Qué hace que sea tan grato sentirse diferente, experimentar emociones nuevas, cambiar la percepción consciente de la realidad circundante y romper con lo cotidiano? y ¿cual es la causa de su incapacidad para dejar de tomar la sustancia?.
En ocasiones el sistema falla: Las actividades normales dejan de satisfacer. Las necesidades se hacen insaciables. Las insistentes exigencias del cuerpo te fuerzan a una repetición incesante de las acciones que le dieron alivio como rituales de autocomplacencia. El uso repetido de sustancias psicoactivas involucra e intensifica anormalmente los sistemas biológicos que han evolucionado para guiar y dirigir el comportamiento hacia estímulos cruciales para la supervivencia.
Durante el desarrollo del trastorno adictivo, el valor motivacional de la droga es mayor que el de cualquier otro reforzador natural y además, deja de estar en función de las necesidades del organismo.
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jueves, 30 de octubre de 2008
El proceso de adicción
Todo tiene su tiempo. Nada ocurre de repente. Un conjunto de circunstancias colabora para que las cosas lleguen a ser lo que son...
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