Este es un espacio para profundizar y analizar aspectos importantes de los procesos de tratamiento y recuperación de drogodependencias. El objetivo es ayudar a los pacientes, sus familias y profesionales en su práctica cotidiana para que puedan conocer las iniciativas de quienes comparten sus mismas inquietudes profesionales y sociales. Los contenidos quieren ser compartidos con otros recursos similares, sirviendo de encuentro entre quienes comparten el mismo interés o parecida tarea.
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sábado, 23 de mayo de 2009
Todo lo que siempre quise preguntar sobre drogas y nunca me animé porque los manuales eran demasiado teoricos
Perdón por la broma del título, no pude evitarlo.. :) Pues si,aquí teneis un pequeño manual con muchas preguntas que se contestan de una manera clara y práctica. Me gustó cuando lo conocí. Así que lo comparto con vosotros. Lo edita la Municipalidad de la Plata y el autor es Jorge Ruiz. Como dice en la introducción; Qué leer, a quién preguntar, dónde ir. Las preguntas se hacen en genaral desde el punto de vista de la familia. Esos son los objetivos que comparte con el blog. Que os sirva de amena lectura y ayuda.
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sábado, 21 de marzo de 2009
Familia y drogas: Claves para actuar a tiempo
Las drogas constituyen un camino que muchos adolescentes y jóvenes se empeñan en transitar, pero no todos lo hacen igual de (des)protegidos. Mientras unos "conducen" todo terrenos provistos de airbags y frenos de emergencia, otros lo hacen en coches destartados. Aunque el camino sea el mismo, la probabilidad de sufrir daños es diferente. Muchos de los consumidores van a seguir un patrón típico de frecuencia e intensidad del consumo caracterizado por una disminución progresiva o una estabilización controlada de dicho consumo según avanza a la edad adulta, y en muchos casos empeñarse en eliminar el consumo "a toda costa" puede empeorar más las cosas. Sin embargo recursos como poseer habilidades para la vida, la autoestima asociada a logros formativo-laborales, poseer un proyecto de vida o formativo-laboral a medio-largo plazo, poseer alternativas de ocio o las oportunidades para vincularse afectivamente con adultos positivos de referencia, constituyen excelentes puntos de apoyo que mejoran su probabilidad de salir indemnes de su relación con las drogas.
Sacado de "Odisea" Proyecto piloto de drogas en centros de garantía social, desarrollado por Ades.
Sacado de "Odisea" Proyecto piloto de drogas en centros de garantía social, desarrollado por Ades.
Familia y drogas: Claves Para Actuar A Tiempo
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jueves, 12 de febrero de 2009
¿Cómo puedo ayudar para que acuda a tratamiento?

Hay algunos principios básicos que deben considerarse para favorecer una ayuda más efectiva. Debemos recordar que el tema de las adicciones aún representa una situación socialmente rechazada; por ello, la mayor parte de los usuarios de drogas sólo comparten sus experiencias con otros consumidores, y las actividades relacionadas con el uso de drogas ilegales, se llevan a cabo a ocultas. Sin embargo, cuando el consumo de drogas se hace evidente, vale la pena aprovechar el momento para ofrecer al consumidor alternativas de ayuda.
Un momento apropiado es cuando aparecen crisis o problemas derivados del consumo, ya que en esa situación, el afectado no está en posibilidades inmediatas para resolver sus problemas (pero tampoco se trata de esperar a que la persona lo pierda todo).
A veces el simple acto de escuchar, ayuda mucho a aliviar sentimientos y emociones que el adicto no ha podido expresar. Cuando alguien comenta su problema es porque necesita que se le escuche: por eso, se debe actuar con respeto y atención.
Generalmente, las personas adictas no reconocen su consumo ni su problema, por ello es común que no expresen la necesidad de acudir a tratamiento. No es sino hasta que se les presentan problemas en los diversos ámbitos de su vida, que el tema se abre, o más aún, cuando se sienten presionados por familiares, jefes o amigos.
A continuación se brindan algunas sugerencias útiles para ayudar con efectividad a que una persona acuda a tratamiento:
1. No confrontar. Esto significa no discutir ni enfrentar directamente al paciente con su problemática; tampoco se le debe criticar o censurar acerca de su consumo, ya que esto en muchas ocasiones sólo produce que la persona aumente su renuencia a asistir al tratamiento. Quien desea ayudar debe ser claro sobre lo que piensa acerca del problema y la necesidad de tratamiento.
2. No hacerlo sentir culpable. En ocasiones los amigos o familiares hacen parecer que todos los problemas se deben a una persona adicta. Se debe ser razonable al analizar la situación del consumidor, ya que el achacarle culpas al adicto sólo puede aumentar su resistencia al tratamiento.
3. No permitir que el consumo continúe, ni ocultar conductas de consumo. Por ejemplo, dar dinero a sabiendas de que la persona lo empleará para comprar sustancias. Tampoco es útil pretender que nada ocurre y que todo en "la casa es normal", que el problema es pasajero y que la persona dejará de usar drogas tarde o temprano.
4. No agredir. La adicción o el uso de drogas hace a la familia reaccionar de diferentes formas, una de ellas es la agresión como efecto del enojo o la frustración ante el problema. La agresión puede ser de palabra, por medio de insultos y amenazas o mediante la fuerza o los golpes.
Se debe hacer ver al usuario que no se está de acuerdo con su conducta, pero que si lo desea, está usted dispuesto a apoyarlo. Se puede ayudar a la persona a conseguir alternativas para el tratamiento por medio de direcciones, teléfonos, y si es posible acompañarlo a la consulta y apoyar su iniciativa de continuar con el tratamiento. También es útil que el propio familiar o amistad acuda a un Centro específico para ser asesorado y actuar con mayor eficacia y seguridad.
Un momento apropiado es cuando aparecen crisis o problemas derivados del consumo, ya que en esa situación, el afectado no está en posibilidades inmediatas para resolver sus problemas (pero tampoco se trata de esperar a que la persona lo pierda todo).
A veces el simple acto de escuchar, ayuda mucho a aliviar sentimientos y emociones que el adicto no ha podido expresar. Cuando alguien comenta su problema es porque necesita que se le escuche: por eso, se debe actuar con respeto y atención.
Generalmente, las personas adictas no reconocen su consumo ni su problema, por ello es común que no expresen la necesidad de acudir a tratamiento. No es sino hasta que se les presentan problemas en los diversos ámbitos de su vida, que el tema se abre, o más aún, cuando se sienten presionados por familiares, jefes o amigos.
A continuación se brindan algunas sugerencias útiles para ayudar con efectividad a que una persona acuda a tratamiento:
1. No confrontar. Esto significa no discutir ni enfrentar directamente al paciente con su problemática; tampoco se le debe criticar o censurar acerca de su consumo, ya que esto en muchas ocasiones sólo produce que la persona aumente su renuencia a asistir al tratamiento. Quien desea ayudar debe ser claro sobre lo que piensa acerca del problema y la necesidad de tratamiento.
2. No hacerlo sentir culpable. En ocasiones los amigos o familiares hacen parecer que todos los problemas se deben a una persona adicta. Se debe ser razonable al analizar la situación del consumidor, ya que el achacarle culpas al adicto sólo puede aumentar su resistencia al tratamiento.
3. No permitir que el consumo continúe, ni ocultar conductas de consumo. Por ejemplo, dar dinero a sabiendas de que la persona lo empleará para comprar sustancias. Tampoco es útil pretender que nada ocurre y que todo en "la casa es normal", que el problema es pasajero y que la persona dejará de usar drogas tarde o temprano.
4. No agredir. La adicción o el uso de drogas hace a la familia reaccionar de diferentes formas, una de ellas es la agresión como efecto del enojo o la frustración ante el problema. La agresión puede ser de palabra, por medio de insultos y amenazas o mediante la fuerza o los golpes.
Se debe hacer ver al usuario que no se está de acuerdo con su conducta, pero que si lo desea, está usted dispuesto a apoyarlo. Se puede ayudar a la persona a conseguir alternativas para el tratamiento por medio de direcciones, teléfonos, y si es posible acompañarlo a la consulta y apoyar su iniciativa de continuar con el tratamiento. También es útil que el propio familiar o amistad acuda a un Centro específico para ser asesorado y actuar con mayor eficacia y seguridad.
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¿Se puede motivar a alguien que consume drogas para que acuda a tratamiento?

Sí. Sin embargo, es preciso que la persona dependiente o que abusa de las drogas tenga al menos un mínimo deseo o necesidad de recobrarse de su problema, ya que de otra forma no analizará las causas que precipitan su consumo, ni mantendrá el esfuerzo para mantener su recuperación o aceptar tratamiento.
Aun así, el apoyo de familiares y amigos es de gran utilidad para iniciar el tratamiento. De la misma manera, los profesionales podemos apoyar y dar pautas eficaces a la familia para que este proceso se complete de la mejor forma posible.
Es posible que algunas personas puedan salir por sí mismas de un problema de consumo de drogas gracias a una fuerte motivación o a la influencia de otros. Desafortunadamente, no ocurre así con la mayoría, por lo que necesitan ayuda especializada para superar su adicción.
Los adictos tienen diferentes grados de motivación para asistir al tratamiento; esto depende del deseo de cambiar, situación que no es fácil, considerando que el consumo de sustancias trae consigo experiencias placenteras o necesidad de usarlas para evitar efectos desagradables.
Esta motivación puede no aparecer, y cuando esa persona no admite que tiene un problema y que necesita tratamiento, nos encontramos con un proceso al que se le llama negación. En cambio, otros usuarios de drogas pueden identificar su problema, sin tener la intención de cambiar; en este caso, las personas pueden asistir presionadas por familiares, amigos, compañeros de trabajo o jefes, pero no convencidas. Por ello estos sujetos muchas veces abandonan el tratamiento rápidamente, aunque siempre es útil insistir, ya que algunos logran "engancharse" para continuar en un tratamiento y ayudarse a salir adelante.
Existe una segunda fase durante la cual la persona se encuentra más motivada; reconoce que tiene un problema con las drogas, pese a que no ha hecho nada para dejar de consumir. Para este tipo de pacientes el consejo puede ser muy útil, siempre y cuando no se les critique o presione para que asistan al tratamiento. Vale la pena buscar la ayuda de profesionales en adicciones, con la finalidad de ayudarlos a entender la importancia de dejar de consumir. En ocasiones, con una breve consulta se pueden reconocer los beneficios del tratamiento o del cambio en la forma como se usan las drogas o el alcohol.
Otros sujetos pueden haber hecho intentos sin haber logrado dejar de consumir. De todas formas consideramos que estas personas se están preparando para, en cualquier momento, tomar la decisión de entrar a un tratamiento, por lo que en ellos, más que en nadie, las recomendaciones, el apoyo y los consejos de otros resultan muy importantes.
Un cuarto grupo de personas han permanecido periodos largos sin consumir y tienen la intención de continuar; aunque hayan recaído ocasionalmente, se mantienen firmes en su deseo de no consumir. En ellos la motivación es mayor, por lo que buscan ayuda y los consejos externos siempre facilitan y apoyan de nuevo el tratamiento.
En el "nivel" más "avanzado" están las personas que han estado años sin consumir y que han encontrado un estilo de vida alternativo. El logro de este "nivel" puede tardar años, a veces, con un trabajo intenso de tratamiento. Sin embargo, los estados o niveles de motivación no son permanentes, por lo que una persona que ha alcanzado un nivel superior puede bajar a uno inferior después de recaer, pero luego subir a otro más avanzado y permanecer un largo tiempo en abstinencia.
En general, siempre hay una persona en quien el consumidor puede confiar, que le merece respeto; puede tratarse de un familiar, un amigo cercano, un médico, un maestro... Por esto, es muy importante recurrir a la persona indicada, que tenga mayor influencia en el individuo con una adicción y así favorecer el inicio de un tratamiento.
Aun así, el apoyo de familiares y amigos es de gran utilidad para iniciar el tratamiento. De la misma manera, los profesionales podemos apoyar y dar pautas eficaces a la familia para que este proceso se complete de la mejor forma posible.
Es posible que algunas personas puedan salir por sí mismas de un problema de consumo de drogas gracias a una fuerte motivación o a la influencia de otros. Desafortunadamente, no ocurre así con la mayoría, por lo que necesitan ayuda especializada para superar su adicción.
Los adictos tienen diferentes grados de motivación para asistir al tratamiento; esto depende del deseo de cambiar, situación que no es fácil, considerando que el consumo de sustancias trae consigo experiencias placenteras o necesidad de usarlas para evitar efectos desagradables.
Esta motivación puede no aparecer, y cuando esa persona no admite que tiene un problema y que necesita tratamiento, nos encontramos con un proceso al que se le llama negación. En cambio, otros usuarios de drogas pueden identificar su problema, sin tener la intención de cambiar; en este caso, las personas pueden asistir presionadas por familiares, amigos, compañeros de trabajo o jefes, pero no convencidas. Por ello estos sujetos muchas veces abandonan el tratamiento rápidamente, aunque siempre es útil insistir, ya que algunos logran "engancharse" para continuar en un tratamiento y ayudarse a salir adelante.
Existe una segunda fase durante la cual la persona se encuentra más motivada; reconoce que tiene un problema con las drogas, pese a que no ha hecho nada para dejar de consumir. Para este tipo de pacientes el consejo puede ser muy útil, siempre y cuando no se les critique o presione para que asistan al tratamiento. Vale la pena buscar la ayuda de profesionales en adicciones, con la finalidad de ayudarlos a entender la importancia de dejar de consumir. En ocasiones, con una breve consulta se pueden reconocer los beneficios del tratamiento o del cambio en la forma como se usan las drogas o el alcohol.
Otros sujetos pueden haber hecho intentos sin haber logrado dejar de consumir. De todas formas consideramos que estas personas se están preparando para, en cualquier momento, tomar la decisión de entrar a un tratamiento, por lo que en ellos, más que en nadie, las recomendaciones, el apoyo y los consejos de otros resultan muy importantes.
Un cuarto grupo de personas han permanecido periodos largos sin consumir y tienen la intención de continuar; aunque hayan recaído ocasionalmente, se mantienen firmes en su deseo de no consumir. En ellos la motivación es mayor, por lo que buscan ayuda y los consejos externos siempre facilitan y apoyan de nuevo el tratamiento.
En el "nivel" más "avanzado" están las personas que han estado años sin consumir y que han encontrado un estilo de vida alternativo. El logro de este "nivel" puede tardar años, a veces, con un trabajo intenso de tratamiento. Sin embargo, los estados o niveles de motivación no son permanentes, por lo que una persona que ha alcanzado un nivel superior puede bajar a uno inferior después de recaer, pero luego subir a otro más avanzado y permanecer un largo tiempo en abstinencia.
En general, siempre hay una persona en quien el consumidor puede confiar, que le merece respeto; puede tratarse de un familiar, un amigo cercano, un médico, un maestro... Por esto, es muy importante recurrir a la persona indicada, que tenga mayor influencia en el individuo con una adicción y así favorecer el inicio de un tratamiento.
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sábado, 7 de febrero de 2009
¿Cómo pueden colaborar la familia y allegados a la solución del problema?
El curso natural de la adicción es tal que se toca fondo si nadie interfiere. Pero las personas que rodean al adicto, con toda su buena intención, pueden eliminar algunas de las inquietudes provocadas por las sustancias químicas. Por ejemplo, un colaborador cubrirá al compañero que tiene resaca. Esto evita que se dé un cambio de percepción de mayor a menor inquietud y permite que siga la adicción activa. A esto se debe que a las personas que impiden las consecuencias dolorosas del consumo de drogas se les llame facilitadores o codependientes.
Recordemos, que permitir que ocurran las desagradables consecuencias naturales no es lo mismo que castigar al consumidor. Castigar es infligir un dolor desde el exterior. Si por ejemplo, un bebedor considera el matrimonio como una fuente de inquietud, se separará en lugar de dejar de beber. Sólo cuando el alcohólico descubre que su consumo es lo que provoca su sufrimiento, la sobriedad se volverá una solución.
Las percepciones de los adictos también se modifican cuando perciben las gratificaciones de la abstinencia. Cuando éstas empiezan a ser superiores a las de las sustancias que les alteran la mente, los adictos pueden cambiar sus percepciones de cuál es la fuente de mayor o menor inquietud.
Reunirse con gente sobria y ver que son felices y productivos demuestra las gratificaciones de la abstinencia. Obtener una respuesta positiva a la sobriedad de parte de la familia, de los amigos y de los colegas es una gratificación. Recobrar la autoestima es un premio, y lo es también conservar el empleo.
El adicto activo puede reconocer que todo son como gratificaciones y seguir sintiendo que están fuera de su alcance. Aquí es donde una terapia apropiada, con una elaboración realista y adecuada de la autoestima, puede hacer la diferencia. Con ayuda apropiada el adicto empezará a concebir que puede lograr esas recompensas y a percibir que la abstinencia es una fuente de menor inquietud.
Las personas varían mucho en sus percepciones de las gratificaciones y el sufrimiento. El terapeuta debe descubrir lo que cada persona considera una gratificación y un sufrimiento para poder ayudarla a percibir la adicción y la abstinencia junto con su respectivo programa de recuperación y asesoría profesional desde una perspectiva apropiada. La combinación de las experiencias de fondo con la anticipación realista de los beneficios del programa de recuperación hará posible encaminar al adicto hacia el proceso de recuperación.
Recordemos, que permitir que ocurran las desagradables consecuencias naturales no es lo mismo que castigar al consumidor. Castigar es infligir un dolor desde el exterior. Si por ejemplo, un bebedor considera el matrimonio como una fuente de inquietud, se separará en lugar de dejar de beber. Sólo cuando el alcohólico descubre que su consumo es lo que provoca su sufrimiento, la sobriedad se volverá una solución.
Las percepciones de los adictos también se modifican cuando perciben las gratificaciones de la abstinencia. Cuando éstas empiezan a ser superiores a las de las sustancias que les alteran la mente, los adictos pueden cambiar sus percepciones de cuál es la fuente de mayor o menor inquietud.
Reunirse con gente sobria y ver que son felices y productivos demuestra las gratificaciones de la abstinencia. Obtener una respuesta positiva a la sobriedad de parte de la familia, de los amigos y de los colegas es una gratificación. Recobrar la autoestima es un premio, y lo es también conservar el empleo.
El adicto activo puede reconocer que todo son como gratificaciones y seguir sintiendo que están fuera de su alcance. Aquí es donde una terapia apropiada, con una elaboración realista y adecuada de la autoestima, puede hacer la diferencia. Con ayuda apropiada el adicto empezará a concebir que puede lograr esas recompensas y a percibir que la abstinencia es una fuente de menor inquietud.
Las personas varían mucho en sus percepciones de las gratificaciones y el sufrimiento. El terapeuta debe descubrir lo que cada persona considera una gratificación y un sufrimiento para poder ayudarla a percibir la adicción y la abstinencia junto con su respectivo programa de recuperación y asesoría profesional desde una perspectiva apropiada. La combinación de las experiencias de fondo con la anticipación realista de los beneficios del programa de recuperación hará posible encaminar al adicto hacia el proceso de recuperación.
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