sábado, 7 de febrero de 2009

Recuperación: Nadie cambia cuando se siente bien.


Ninguna persona que haya visto transformar su vida, lo ha hecho motivado por un sentimiento calido y agradable. O sea que eso de que, “hoy hacia una hermoso día para cambiar mi vida, y tome la decisión…”, es por decir lo mas, increíble.


La mayoría de las veces es a través de un proceso de dolor continuado, que se agrava cada vez más, tal como lo hace una piedra en el zapato; que la mayoría de nosotros, nos animamos a hacer cambios radicales en nuestro estilo de vida.



Cuando uno es adicto, la cosa es un poco más difícil, porque la negación es parte de la enfermedad. Es la única enfermedad, que le dice al paciente, que él no esta enfermo. Pero al final de cuentas, la negación es un fenómeno humano y no exclusivo de los adictos. Lo que pasa es que en el adicto el sistema de negación, llamado también sistema delusional, se hipertrofia y crece, para sostener una mentira que se convierte cada día en algo más difícil de creer.
Pero cuando el dolor es insostenible, no hay más remedio que cambiar.

El proceso de recuperación está fundamentalmente relacionado con la incorporación de lo que llamamos concepto de límite, aceptación de la realidad y construcción de una frontera entre nuestro yo y el mundo circundante.

El límite puede significar para algunas personas: restricción, inhibición; represión; rigidez y resistencia ante el cambio; melancolía y pérdida de la confianza en sí mismo. Sin embargo cuando desarrollamos el aspecto más adulto de este concepto lo reconocemos como parte necesaria en todo proceso de crecimiento y maduración de un ser humano.

En el tema de la recuperación de una adicción, el límite necesita ser integrado pacientemente. El contacto con la realidad, del cual el límite es un derivado, rompe los hechizos y limita la omnipotencia con todas sus dolorosas consecuencias. Para una estructura adictiva, que no tolera el límite, ni la frustración, la gran lección es el orden; la perseverancia y finalmente la aceptación de la realidad.

Los grupos y el trabajo individual en psicoterapia, trabajan buscando generar un límite interno evolucionado, adecuado y flexible. Conducen a una profunda toma de conciencia de las propias emociones, de las propias limitaciones, de la realidad a veces dolorosa y de la importancia del propio cuidado. En los procesos de recuperación aprendemos a ser nuestros propios padres, aquellos padres cariñosos pero firmes y protectores capaces de poner los límites necesarios para nuestro crecimiento, con los que tal vez no pudimos contar en nuestra infancia. Aprendemos a ser responsables por nosotros mismos y a asumir riesgos adecuados, así como a sostener la necesidad de postergar la gratificación. Aunque es difícil a lo largo del proceso de recuperación aprendemos que se puede vivir en contacto con la realidad.

¿Cómo pueden colaborar la familia y allegados a la solución del problema?

El curso natural de la adicción es tal que se toca fondo si nadie interfiere. Pero las personas que rodean al adicto, con toda su buena intención, pueden eliminar algunas de las inquietudes provocadas por las sustancias químicas. Por ejemplo, un colaborador cubrirá al compañero que tiene resaca. Esto evita que se dé un cambio de percepción de mayor a menor inquietud y permite que siga la adicción activa. A esto se debe que a las personas que impiden las consecuencias dolorosas del consumo de drogas se les llame facilitadores o codependientes.

Recordemos, que permitir que ocurran las desagradables consecuencias naturales no es lo mismo que castigar al consumidor. Castigar es infligir un dolor desde el exterior. Si por ejemplo, un bebedor considera el matrimonio como una fuente de inquietud, se separará en lugar de dejar de beber. Sólo cuando el alcohólico descubre que su consumo es lo que provoca su sufrimiento, la sobriedad se volverá una solución.

Las percepciones de los adictos también se modifican cuando perciben las gratificaciones de la abstinencia. Cuando éstas empiezan a ser superiores a las de las sustancias que les alteran la mente, los adictos pueden cambiar sus percepciones de cuál es la fuente de mayor o menor inquietud.

Reunirse con gente sobria y ver que son felices y productivos demuestra las gratificaciones de la abstinencia. Obtener una respuesta positiva a la sobriedad de parte de la familia, de los amigos y de los colegas es una gratificación. Recobrar la autoestima es un premio, y lo es también conservar el empleo.

El adicto activo puede reconocer que todo son como gratificaciones y seguir sintiendo que están fuera de su alcance. Aquí es donde una terapia apropiada, con una elaboración realista y adecuada de la autoestima, puede hacer la diferencia. Con ayuda apropiada el adicto empezará a concebir que puede lograr esas recompensas y a percibir que la abstinencia es una fuente de menor inquietud.

Las personas varían mucho en sus percepciones de las gratificaciones y el sufrimiento. El terapeuta debe descubrir lo que cada persona considera una gratificación y un sufrimiento para poder ayudarla a percibir la adicción y la abstinencia junto con su respectivo programa de recuperación y asesoría profesional desde una perspectiva apropiada. La combinación de las experiencias de fondo con la anticipación realista de los beneficios del programa de recuperación hará posible encaminar al adicto hacia el proceso de recuperación.

jueves, 5 de febrero de 2009

¿Tienes lo que hay que tener....?

La vida a veces se nos pone cuesta arriba, nos pone trabas y nos pone a nosotros también a prueba. Durante el tratamiento para superar una adicción no todo es perfecto. Hay que remontar malestares, desencuentros, la desconfianza propia y la de los demás. Las personas más habilidosas cuentan con un modo de afrontamiento que las ayuda a seguir adelante y mejoran frente a la adversidad. Esta habilidad se llama resiliencia. Puedes haberla aprendido en tu infancia o como cualquier habilidad puedes entrenarte para fortalecerla. A continuación tienes una presentación del Dr Guillermo Fernandez que me he permitido modificar para adaptarla al blog.

miércoles, 4 de febrero de 2009

En el Día Mundial contra el Cáncer; El largo viaje del humo por tus pulmones

Como recordatorio de este día, os dejo un video de la Asociación Española contra el Cáncer de caracter divulgativo sobre el proceso respiratorio y la incidencia del humo resultante de la combustión del tabaco. El tabaco es la principal causa conocida, y evitable de Cáncer.



La combinación de tabaco y alcohol explicaran el 85 por ciento de los casos de cáncer oral y puede elevar hasta 100 veces más el riesgo de padecer este tipo de cáncer, según el Consejo General de Odontólogos y Estomatólogos de España, con motivo del Día Mundial de la Lucha contra el cáncer, que se celebra mañana.

El riesgo de desarrollar cáncer oral entre fumadores puede ser de hasta 17 veces mayor que en los no fumadores. Y el consumo de bebidas alcohólicas puede incrementar el riesgo de cáncer oral hasta 30 veces, en los casos de exceso de consumo, y de tres a nueve veces en los consumos moderados a severos.

Fuente: ecodiario.eleconomista.es

jueves, 29 de enero de 2009

¿Funcionas con cocaína?

Hace unas semanas uno de mis pacientes adolescentes, Marcelino, me pidió que le explicara qué tiene de malo la cocaína. El está al principio del proceso de adicción y todavía necesita un poco de motivación para animarse a dejarlo. Aquí te dejo, joven amigo, un pequeño dossier con un audio y un video para que te lo puedas pensar. Ya hablaremos de esto largo y tendido....



domingo, 25 de enero de 2009

¿Que es una droga?, ¿y una adicción?

Desde la radio evolución.com os dejo un programa donde se definen y explican conceptos básicos sobre las drogas y las consecuencias del abuso y la dependencia.



Discover Evolucion Radio!


¿Cómo reconocemos una adicción? Si no somos capaces de reconocer el problema, difícilmente podremos solucionarlo, incluso a veces, no somos conscientes, pasa de forma inadvertida, hasta para uno mismo. Por eso se considera a las adicciones como enfermedades invisibles.
Es necesario pues que conozcamos los síntomas más evidentes que produce una adicción.
En primer lugar, el descontrol, puesto que realizamos un gasto de energía y tiempo desproporcionados. A ese descontrol inicial añadimos una práctica continuada, a pesar del daño progresivo que no sólo nos afecta a nosotros sino también a nuestro entorno. Además se suele negar el problema, pese a las advertencias. Nuestra memoria selectiva sólo recuerda los momentos buenos, apartando los malos, lo que dificulta nuestra capacidad de reacción. Esa distorsión de la realidad nos provoca euforia y nos conduce a un autoengaño. Todo esto hace que nos alejemos del entorno habitual, de aquellos que quieren protegernos. Únicamente nos sentimos aliviados cuando estamos rodeados de personas que nos comprenden, las que comparten nuestras mismas adicciones o aquellas que "nos dejan en paz", las que no se meten en nuestros asuntos.
En definitiva somos incapaces de interpretar nuestros sentimientos, no entendemos el cambio emocional que provoca en nuestro cerebro, ni tampoco los cambios bioquímicos que conlleva.
¿Cuando, cómo, dónde y quién, le dará una razón, un motivo, provocará una circunstancia, generará una situación para CAMBIAR?