lunes, 1 de diciembre de 2008

Un recordatorio en el aniversario del día mundial del sida

Según las notificaciones recibidas hasta el 30 de junio de 2008 en el Registro Nacional de Casos de Sida, se estima, que en 2007 se diagnosticaron en España 1.345 casos de sida. Tras alcanzar su cénit a mediados de la década de los 90, el número de casos notificados de sida ha experimentado un progresivo declive, de forma que los notificados en 2007 suponen un descenso del 80% respecto a los notificados en 1996, año previo a la generalización de los tratamientos antirretrovirales de gran actividad.

Aunque el grupo de usuarios o ex-usuarios de drogas por vía parenteral (UDVP) sigue siendo el más frecuente, se mantiene la tendencia descendente iniciada años atrás puesto que se observa una disminución en el número de casos diagnosticados del 21%. También bajaron en relación al mismo periodo los casos atribuidos a relaciones sexuales no protegidas: 24% en el caso de la transmisión heterosexual y 19% en el de las relaciones sexuales entre hombres.

El 40,5% de las personas diagnosticadas de sida en 2007 no eran conscientes de estar infectadas por el VIH en el momento del diagnóstico. Esta proporción asciende a 58% entre aquellas que se infectaron por vía heterosexual y a 53% entre los hombres que se infectaron a través de relaciones homosexuales.
El compartir con una persona infectada por el VIH los instrumentos utilizados para preparar o inyectar drogas es una forma muy eficaz de transmitir el VIH, y esencialmente equivale a una inoculación directa de las partículas víricas de una persona a otra. El riesgo de transmisión está directamente relacionado con la concentración de virus presente en la sangre y el volumen de sangre intercambiada. El uso de drogas por vía parenteral es, en orden de frecuencia, el primer factor de riesgo de infección por el VIH.

Cofactores para la transmisión

Pueden potenciar pero no causar la transmisión del VIH. Los cofactores físicos incluyen enfermedades de transmisión sexual (como gonorrea, sífilis, la Chlamydia, que pueden causar lesiones genitales) o la hemorragia de membrana mucosa genital durante la actividad sexual. El consumo de sustancias que modifican el estado de ánimo o la conciencia puede actuar como cofactor conductual, dado que disminuye la inhibición sexual, afecta al juicio o aumentan la impulsividad.

sábado, 29 de noviembre de 2008

La experiencia demuestra que existe una serie de cuestiones clave para un tratamiento de abuso de sustancias eficaz:

Los individuos necesitan participar en el tratamiento durante un período adecuado.

La “recuperación” de la adicción a las drogas es un proceso dinámico que requiere que la persona se decida a “mantenerse abstinente”. La recuperación exige un esfuerzo a largo plazo, con frecuencia son necesarias varias fases y estrategias de tratamiento, porque la rehabilitación no es sinónimo de abstinencia sino que lleva implícita, necesariamente, la adaptación social.

No existe un tratamiento único que sea apropiado para todos. El tratamiento debe ser evaluado a intervalos regulares a fin de modificarlo según convenga. Ningún tratamiento se revela como el más potente o ideal para todos los casos y situaciones, sino que se apuesta por los programas individualizados atendiendo a la demanda y, a la realidad personal y social de cada individuo.

Pudiera ser posible dejar el consumo sin ayuda, sin apoyos durante un corto periodo de tiempo, pero lo que no resulta viable es la rehabilitación en soledad. La dificultad que entraña alcanzar las metas de las diferentes etapas de la recuperación y, lo prolongado y lento del curso del cambio hace necesaria la presencia de personas en las que apoyarse, a través de las cuales se justifique una parte del esfuerzo y de la esperanza en un futuro mejor, en un entorno social (íntimo e institucional) disponible y accesible para proporcionar la ayuda.

Durante la etapa de tratamiento el apoyo social (institucional y del entorno más íntimo) aparece como un elemento necesario para cimentar el cambio tanto por las propias transacciones de ayuda como por la necesidad de tener personas en las que apoyarse y a través de las cuales se justifique una parte del esfuerzo y la perseverancia. Las familias cohesionadas que establecen límites claros, flexibles consistentes y coherentes con los valores familiares y cuyas relaciones se basan en el afecto constituyen un apoyo en la recuperación, mientras que las muy patológicas pueden entorpecer el proceso. Así mismo, la motivación interna o externa, la autoeficacía percibida, las expectativas de éxito, las ganancias anticipadas o vividas etc. constituyen aspectos personales positivos para el cambio mientras que la comorbilidad psiquiátrica entorpecerá en mayor o menor medida el proceso.

Cuando la carencia de recursos personales y/o sociales es patente, es mejor recurrir a programas con objetivos menos ambiciosos y más a largo plazo. La experiencia acumulada en las etapas previas de deshabituación y la propia recaída supone un aprendizaje y por la experiencia que aportan, te pueden preparar para un próximo intento.

Cuando el entorno social propio contiene muchos factores negativos o pocos protectores, el nivel de dificultad se incrementa considerablemente pero siempre queda la posibilidad de mitigarla, al alejarse del entorno o de la fuente obstaculizadora.

La integración laboral es un criterio de integración social fundamental pero no el único ni el prioritario a corto plazo. A menudo, la incorporación precipitada al mundo laboral constituye un factor de riesgo de recaída, debido a la disponibilidad de dinero.

Un análisis exhaustivo del devenir en la etapa post-abandono, nos permite inferir que no solo se ha conseguido la extinción de la conducta adictiva, sino también consolidar el cambio de estilo de vida y la estabilidad de una vida satisfactoria en un entorno social normalizado.

Texto:
MARÍA CARMEN ALBIACH CATALÁ

UN DIA CUALQUIERA EN UN CENTRO DE TRATAMIENTO

Mitos a desterrar en adicciones

Dos de los mitos más generalizados en adicciones son; que “una persona puede dejar de usar drogas por sí sola” y que “la mayoría de los adictos puede abandonar las drogas permanentemente y de una sola vez”.

Estas ideas provienen en parte de la creencia que el uso continuo de las drogas es voluntario y de que la incapacidad de una persona de superar la adicción se debe únicamente a un problema de personalidad o a una falta de fuerza de voluntad.

Se entiende y acepta bien la naturaleza altamente adictiva de la nicotina así como las dificultades para abandonar el hábito de fumar. No existe un gran estigma en cuanto a las recaídas en el hábito de fumar. Ahora bien, las reacciones cuando una persona recae en el uso de otras drogas por lo general son extremadamente negativas.

Por lo general se tiende a pensar que debería ser posible curar de manera permanente a una persona que sufre de adicción a las drogas. Si no ocurre una “cura”, entonces se considera que el tratamiento es inútil y no merece el apoyo o recursos a su alcance.

Muchos estudios han demostrado que es muy difícil para los usuarios de drogas abandonar el hábito por sí solos y que es común sufrir recaídas en el hábito de uso de drogas, incluso después del tratamiento.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Nueva campaña de la FAD: “Las drogas no sólo perjudican a quienes las consumen. Todo tiene un precio”

La campaña pretende alertar sobre la incidencia del consumo de drogas, como desencadenante y/o agravante, de problemas personales, familiares y sociales.



lunes, 24 de noviembre de 2008

“Soy consciente de mi mismo y sólo me convierto en mí mismo cuando me revelo a otro”


1. ¿Qué ha (está) pasado? (Situación actual que me trae a consulta es…);
2. De esto, lo que me preocupa es… [Alternativa; (¿Porque no me ha preocupado hasta ahora?)]:
3. Porque me ha causado:
4. Como empezó…
5. ¿Existe algún acontecimiento o factor asociado al inicio del consumo?
6. Antes que esto ocurriera, mi vida era, me sentía conmigo mismo, los demás o con el mundo…
7. Lo que favoreció que el problema se extendiera, persistiese o empeorase fue:
8. Me empecé a preocupar cuando… [Opción alternativa: Me empezare a preocupar si…]
9. ¿Con qué interfiere?; ¿Qué dificulta?...
10. A los demás les afecta (¿Quién pide ayuda? ¿A quién perjudica? ¿Quién lo sabe? ¿Qué critican o les preocupa?).
11. Como cualquier día de mi vida, mi tiempo lo dedico a…
12. Cuándo me di cuenta (que me estaba pasando) me propuse…
13. He probado… (¿qué procedimientos utiliza para afrontarlo?, ¿Qué hace o que evita para hacer frente al problema?)
13.1. Durante este tiempo he conseguido mejorar cuando… (Estrategias de afrontamiento eficaz)
13.2. No sirve de nada que … (Estrategias de afrontamiento ineficaz)
14. (Antes de empezar a consumir), me induce (o me provoca) a consumir…
15. Escojo consumir entre otras opciones porque… (cómo la solución se convierte en problema, alternativas implicadas).
16. Cuando estoy bajo los efectos actúo como si…
17. Este comportamiento dice acerca de mí…
18. Mientras consumo consigo (o evito que)….
19. Mi consumo es una alternativa a…
20. ¿Cómo favorece (o dificulta) mis proyectos?
21. Después sufro (perdidas)…
22. Si no paro ahora, mi futuro…
23. ¿Cómo dificulta mis proyectos?:
24. Me gustaría cambiar mi comportamiento o tener una vida mejor, pero…
25. He decidido solucionarlo ahora porque… (Beneficios de mantener la abstinencia).
26. Espero que el tratamiento me ayude a:
27. Siento que el consumo sólo es una parte del problema, y que además tengo que mejorar…
28. Las personas que me han ofrecido ayuda o con las que puedo contar son…
29. Cuento con oportunidades como…

domingo, 23 de noviembre de 2008

Total para nada



Después de todo, todo ha sido nada
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.
Grito “¡Todo!”, y el eco dice “¡Nada!”
Grito “¡Nada!”, y el eco dice “¡Todo!”.
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.
No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)
Qué más da que la nada fuera
nada
si más nada será, después de
todo,
después de tanto todo para nada.


Texto: JOSÉ HIERRO

Sin miedo al vacío

¿Tienes el hábito de guardar objetos inútiles,
creyendo que un día (quién sabe cuándo),
vas a necesitarlos?
¿Tienes el hábito de juntar dinero,
sólo para guardarlo, porque piensas que en el futuro
podrá hacerte falta?
¿Tienes el hábito de guardar ropa, zapatos,
muebles, utensilios domésticos
y otras cosas del hogar que ya no usas
desde hace mucho tiempo?
Y dentro tuyo...?
¿Tienes el hábito de guardar broncas,
resentimientos, tristezas, miedos, preocupaciones, fantasmas...?
Es preciso
que dejes un ESPACIO,
un VACÍO,
para que
cosas nuevas lleguen a tu vida.
Es preciso que te deshagas de todo lo inútil que hay en tu vida,
para que LO NUEVO pueda llegar hasta ti.
La fuerza de ese VACÍO absorberá y atraerá parte de lo que deseas.
Mientras estés, material o emocionalmente,
cargando sentimientos viejos e inútiles,
no tendrás espacio para nuevas oportunidades.
La actitud de guardar un montón de cosas inútiles encadena tu vida.
Cuando se guarda,
se considera la posibilidad de falta,
de carencia...
Se cree que mañana podrá faltar,
y que no tendrás
manera de cubrir esas necesidades...
Con esa idea, le estás enviando dos mensajes
a tu cerebro y a tu vida:
Que no confías en el mañana...
...Y que piensas que LO NUEVO (y quizás lo mejor) NO es para ti.
Deshazte de lo que ya perdió el color y el brillo...
Deja entrar lo nuevo en tu casa...
...!Y dentro de ti mismo!.


Texto: JOSEPH NEWTON
¿Cuando, cómo, dónde y quién, le dará una razón, un motivo, provocará una circunstancia, generará una situación para CAMBIAR?